15 febrero 2012

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Era un día nublado, neutro, llovía. Andaba hacia mi rutina como todas las mañanas. Justo al girar una calle, se encendió una luz verde que daba paso a continuar. Fue cuando, frente a un día gris, destacaba un mar de paraguas de colores que se movían graciosamente por ese paso de cebra. Las personas en esta ciudad se asustan cuando caen cuatro gotas.

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